Como corresponde a la primera evaluación, desde el PCPI hemos intentado que los aprendizajes fueran más globales, ver los contenidos fuera de los libros de texto y de nuestras fronteras, olfatear las injusticias allí donde puedan producirse, escuchar palabras y contextos distintos para ponernos en el lugar de otras personas, tocar y sentir el respeto por otras culturas y costumbres siempre que no se vulneren los derechos humanos y, por último, saborear y valorar lo desconocido como oportunidad de cambio, adaptación y desarrollo.
Hemos aprendido a eliminar miedos, amenazas y desconfianzas.
Ha sido un proceso de trabajo muy gratificante y un interesante debate y puesta en común final.
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